El ex presidente brasileño Flávio Bolsonaro abandonó el país tras su derrota electoral en las urnas. Según informes, dejó Argentina, donde había sido detenido, y viajó a Estados Unidos. La medida se tomó pese a una orden judicial que lo impedía salir del país.

El gobierno argentino, encabezado por el jefe de Gabinete, negó cualquier impedimento para su salida. Santilli, funcionario clave, afirmó que no existían restricciones de Interpol. Aunque no se confirmó oficialmente, se especula que Bolsonaro llegó a Florida con apoyo de figuras políticas estadounidenses.

El New York Times reveló que Donald Trump y sus asesores facilitaron su salida. Estados Unidos otorgó un estatus migratorio temporal y podría acelerar su residencia permanente. Esta acción ha generado controversia, ya que Bolsonaro fue derrotado en las elecciones y enfrenta procesos judiciales.

En Brasil, su partido, el Partido Liberal, desautorizó su postura. Líderes como Valdemar Costa Neto cuestionaron su liderazgo y llamaron a avanzar tras las elecciones. La situación ha profundizado las divisiones internas del partido.

La tensión diplomática entre Argentina y Brasil aumentó tras el operativo que permitió la salida de Bolsonaro. Mientras tanto, el presidente argentino Milei y el ex presidente Lula se preparan para nuevas confrontaciones. La situación sigue en evolución, con implicaciones políticas y judiciales.