La delegación de Burkina Faso llegó a Ezeiza con retraso debido a una serie de dificultades durante su viaje. El avión que transportaba a la selección africana partió con demora de Casablanca y aterrizó alrededor de las 15.30. El equipo viajaba con la Sub-23 y contaba con pocos jugadores disponibles tras una semana de irregularidades.
El viaje fue complicado desde el inicio. La delegación sufrió la cancelación de un vuelo chárter, lo que obligó a reprogramar el desplazamiento. Finalmente, el grupo salió de Marruecos durante la madrugada y llegó al aeropuerto internacional de Buenos Aires con minutos de retraso. La llegada coincidió con el horario previsto, pero con dificultades en el desplazamiento.
Este retraso se suma a una semana de desorganización para la selección burkinés. La falta de disponibilidad de jugadores y la dificultad para movilizarse han generado tensiones dentro del equipo. A pesar de los contratiempos, el partido contra Argentina sigue siendo el objetivo principal. La situación refleja los desafíos logísticos que enfrentan los equipos africanos al viajar a competiciones internacionales.




















