El estadio de Mar del Plata, construido para albergar partidos de la Copa del Mundo, sigue sin mostrar avances significativos en su renovación. Más de diez meses después de haber sido concesionado a un grupo privado con el compromiso de invertir hasta 40 millones de dólares, el recinto sigue en estado de abandono. La tribuna techada fue clausurada, y las chapas que lo rodean crujen con el viento.

La incertidumbre persiste sobre el futuro del estadio, que fue diseñado para ser un hito arquitectónico. Aunque se prometía inversión millonaria, no se han visto cambios visibles en su estructura. La comunidad local espera respuestas sobre el progreso de las obras, mientras el lugar sigue siendo un símbolo de promesas no cumplidas.

La situación refleja una falta de avances concretos, pese a los anuncios oficiales. Mientras tanto, el estadio permanece cerrado al público, sin la funcionalidad que se le prometió. La espera continúa, con la expectativa de que se concrete lo anunciado.