Lula da Silva obtuvo 45,16% de los votos en la primera vuelta electoral brasileña, mientras que Flávio Bolsonaro logró 47,03%. Esto deja a ambos candidatos en la disputa por la presidencia del país.

Lula, líder del Partido de los Trabajadores, busca recuperar el apoyo de los 20 millones de brasileños que no votaron en la primera ronda. Mientras tanto, Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, busca construir un acuerdo político con partidos de derecha para asegurar su victoria en la segunda vuelta.

Los partidos que quedaron fuera del balotaje rechazan apoyar a Lula o a Bolsonaro, optando por la neutralidad. Esta postura podría influir en el resultado final de las elecciones.

La derecha ha ganado fuerza en el Congreso y en las gubernaturas tras la primera vuelta. Bolsonaro ha obtenido un respaldo significativo en las encuestas, lo que aumenta la probabilidad de su victoria.

La campaña electoral se ha caracterizado por un clima de polarización. Mientras Lula promueve su proyecto de gobierno basado en políticas sociales, Bolsonaro se posiciona como defensor de la liberalización económica.

El contexto electoral se ve influenciado por la creciente influencia de la derecha en América Latina. La victoria de Bolsonaro podría marcar un cambio en la política brasileña, con un enfoque más conservador y menos orientado a las políticas sociales.