Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se enfrentarán en un debate presidencial organizado por la cadena Band, antes del balotaje del 25 de octubre. La confrontación entre los dos candidatos se produce en un contexto de encuestas que muestran un empate técnico entre ambos. Según una encuesta reciente, Lula reduce la diferencia en la intención de voto frente a Bolsonaro, aunque el líder conservador sigue liderando con un 51% de apoyo.

Un juez brasileño ordenó a la empresa Meta tratar igual a Lula y Bolsonaro en la difusión de contenidos políticos y en las respuestas de su inteligencia artificial. La campaña de Lula denunció un trato desigual, lo que podría afectar la visibilidad de los candidatos en las redes sociales. El juez advirtió a Meta que podría imponerle multas diarias de 500.000 reales si incumple la orden.

El ultra Renan Santos, cuarto en la primera vuelta, rechazó apoyar a Lula o Bolsonaro y defendió mantener un proyecto político propio. Esta postura refleja la fragmentación del espectro político brasileño, donde varios candidatos buscan ganar apoyos antes del balotaje.

La campaña de Lula prometió transporte público gratuito los fines de semana, mientras que Bolsonaro aseguró que no cumplirá con esa promesa. Esta diferencia en las propuestas podría influir en la decisión de los votantes. La elección del 25 de octubre será clave para decidir quién liderará Brasil en los próximos años.