Trump negó haber ofrecido a Xi Jinping la venta de armas a China, contradiciendo a su embajador en Pekín, quien había afirmado que planteó la posibilidad. El presidente estadounidense sostuvo que las declaraciones se referían en realidad a Taiwán, en un intercambio que ha generado confusión y desacuerdos dentro de su gobierno.
Un funcionario del gobierno de Trump, que prefirió no identificarse, desmintió la posibilidad de vender armas a China, contradiciendo directamente al embajador Perdue. A pesar de esto, Trump se mostró ambiguo sobre el tema, lo que ha generado especulaciones sobre la coherencia interna de su política hacia Asia.
La tensión se ha agravado tras la publicación de listas recíprocas de productos no sensibles entre Estados Unidos y China, que buscan reducir aranceles y fomentar el comercio bilateral. Aunque Trump ha insistido en que las discusiones sobre armas no se referían a China, el tema sigue siendo un punto de discusión dentro del gobierno.
Las declaraciones de Trump han sido recibidas con desconfianza por parte de algunos sectores, que cuestionan la claridad de su postura. Mientras tanto, el Congreso estadounidense sigue presionando por un mayor control sobre la industria de la inteligencia artificial, en un contexto de creciente competencia con China.



























