Trump y Xi Jinping se reunieron en la Casa Blanca en una conversación que busca abordar tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China. Esta fue la primera visita del líder chino a la Casa Blanca en más de diez años, marcando un intento de reanudar el diálogo bilateral. Durante la reunión, Trump destacó su "gran amistad" con Xi, aunque la conversación se centró en temas como la inteligencia artificial y el control humano sobre esta tecnología.

El presidente chino propuso a Trump un enfoque conjunto para la regulación de la IA, mientras que también pidió prudencia sobre la cuestión de Taiwán. Aunque la reunión fue protocolar, se consideró un paso importante en un contexto de desafíos globales. La tensión entre ambos países persiste, pero la conversación reflejó un esfuerzo por mantener la comunicación entre las dos principales economías del mundo.

La visita de Xi a Washington se llevó a cabo bajo una orden judicial que permitió el acceso a la Casa Blanca, tras una decisión del juez Timothy Kelly sobre el veto del presidente Trump. A pesar de los desafíos, la reunión se consideró un punto de encuentro significativo en una relación históricamente compleja.