Unos 200.000 niños venezolanos aún no han retornado a la escuela un año después de los sismos del 24 de junio de 2018. El desastre natural dejó más de 6.500 fallecidos confirmados, pero la cifra podría alcanzar las 30.000 muertes debido a las personas desaparecidas.

La crisis humanitaria persiste en el país, donde la infraestructura escolar sigue dañada y el acceso a la educación es limitado. Muchas escuelas permanecen cerradas o requieren reparaciones urgentes. La falta de recursos y la inestabilidad económica han retrasado la recuperación educativa.

Los sismos de 2018 fueron los más graves en décadas en Venezuela. Afectaron a varias regiones del país, especialmente en el estado de Lara. La magnitud del desastre generó una crisis de vivienda, servicios básicos y salud. A pesar de los esfuerzos de las autoridades y organizaciones internacionales, la reconstrucción avanza lentamente.