Los estadios nuevos y renovados en Estados Unidos están excluyendo a los aficionados más fieles del deporte, según un análisis reciente. Las franquicias de la NFL, NBA, MLB y NHL han reducido miles de localidades populares para priorizar asientos de ingresos premium, que no se distribuyen al resto de la liga. Esta estrategia busca maximizar beneficios económicos, pero afecta a los seguidores tradicionales que no pueden acceder a entradas asequibles.

La decisión de limitar las localidades populares se basa en la necesidad de generar mayores ingresos mediante asientos de alto costo. Estos asientos suelen estar reservados para personas con capacidad económica, lo que genera una brecha entre los seguidores leales y los nuevos espectadores. El análisis muestra que esta tendencia se ha intensificado en los últimos años, especialmente en instalaciones construidas recientemente.

Esta práctica ha generado críticas entre los aficionados, quienes consideran que se está priorizando el lucro sobre la inclusión. Aunque no se han reportado incidentes de exclusión directa, la reducción de asientos ha limitado la capacidad de asistencia de algunos grupos. La situación refleja una tendencia más amplia en la industria del deporte, donde la monetización de la experiencia del espectador se ha convertido en prioridad.