El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia el jueves 5 de noviembre, en medio de una crisis política y financiera desencadenada por la intervención y colapso del banco Ueno Bank. La medida se tomó poco antes de que el Congreso debatiera un pedido de juicio político contra el mandatario.

La crisis se originó cuando el Banco Central de Paraguay intervino en Ueno Bank, que tenía 2,9 millones de clientes, por falta de solvencia. La medida provocó que el banco cerrara, dejando a miles de ciudadanos sin acceso a sus ahorros. La situación generó protestas y presión política contra el gobierno.

El Ministerio Público abrió una investigación contra Peña y otras autoridades por supuestos vínculos con el desfalco del banco. La Cámara de Diputados aprobó iniciar un juicio político contra el presidente, lo que permitiría que pierda sus fueros y responda ante la Justicia. Su partido, el Partido Colorado, apoyó la medida.

La renuncia de Peña marca un punto de inflexión en la política paraguaya, donde la crisis financiera se ha convertido en un tema central. El Banco Central se encarga ahora de organizar la devolución de los ahorros afectados. La situación sigue siendo delicada, con expectativas sobre el futuro del país.