El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia el jueves 10 de noviembre, en medio de una crisis financiera que ha generado protestas masivas y un juicio político en el Congreso. La decisión se tomó días antes de que se celebrara una votación sobre su destitución. La intervención estatal del banco Ueno, que dejó a más de tres millones de personas sin acceso a sus depósitos, fue el desencadenante del conflicto.

El gobierno de Peña enfrenta acusaciones de mal desempeño y conflictos de intereses relacionados con la gestión del banco. La oposición, liderada por el Partido Colorado, impulsó el juicio político, que busca investigar la responsabilidad del mandatario en la crisis. Aunque Peña dejó el cargo, el Congreso aprobó el trámite necesario para iniciar el proceso.

La renuncia no evitó el juicio, ya que la Cámara de Diputados confirmó la decisión de abrir una investigación. Según fuentes legislativas, si el Senado acepta la dimisión, Peña podría acceder a una banca de senador vitalicio, lo que le otorgaría cierta protección legal. Sin embargo, si los legisladores rechazan su salida y deciden destituirlo, perdería esa garantía.

La crisis de Ueno Bank ha generado una polarización política en el país. Peña, aliado del presidente estadounidense Donald Trump, había votado contra el fin del embargo a Cuba, lo que lo colocó en el centro de críticas internacionales. La situación ha puesto a prueba la estabilidad del gobierno paraguayo, mientras el país enfrenta una crisis económica y social.