El presidente español Pedro Sánchez defendió en la ONU su gestión de la crisis migratoria en Ceuta, destacando la respuesta del gobierno para afrontar la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma. Durante su discurso, Sánchez rechazó la idea de convertir a los migrantes en enemigos, afirmando que la solución pasa por la legalidad y el respeto a los derechos humanos. También llamó a acabar con el veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a regular a los "tecnoligarcas", un término que se usa para referirse a políticos con intereses en tecnología.

Sánchez atribuyó la crisis migratoria a la desinformación y a la desigualdad, señalando que la situación en Ceuta no cambiará su política migratoria. Además, destacó la españolidad de Ceuta y el compromiso de sus ciudadanos para afrontar la crisis sin renunciar a la decencia. En otro punto, pidió que una mujer latinoamericana dirija por primera vez las Naciones Unidas, reforzando su apuesta por la diversidad en la organización internacional.

En el discurso, Sánchez también criticó a Estados Unidos y a sus aliados internacionales, acusándolos de intentar dinamitar un mundo basado en reglas. Aunque no mencionó directamente a Donald Trump, su crítica fue clara y directa. Finalmente, rechazó la propuesta de grupos armados de otorgar estatus político a Ceuta, manteniendo la postura del gobierno sobre la soberanía española en la zona.