Lula y Bolsonaro participaron en un debate presidencial el viernes, en el que se discutirá la futura dirección del país. La elección se celebrará el domingo, con más de 158 millones de brasileños en las urnas.

El debate fue el último antes de la segunda vuelta, en la que ambos candidatos compiten por la presidencia. Según el instituto Datafolha, ambos tienen un 50% de intención de voto, lo que hace del resultado incierto. La campaña ha estado marcada por acusaciones de desinformación y disputas judiciales sobre la actividad en plataformas digitales.

Lula acusó a Flávio Bolsonaro de estar detrás de la decisión de su aliado Trump de imponer aranceles del 25% sobre las importaciones brasileñas. Por su parte, Bolsonaro criticó las políticas económicas de Lula, afirmando que su gobierno no ha logrado estabilizar la economía.

El contexto de la elección se sitúa en un país dividido, con una sociedad polarizada entre el apoyo a la izquierda y la derecha. La elección representa no solo una decisión política, sino también una decisión sobre el futuro económico y social del país.

La elección se ha visto influenciada por figuras internacionales, como directores de cine y actores que han llamado a votar por Lula. A pesar de ello, el resultado dependerá de las decisiones de los votantes en las urnas.