La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó en el Parlamento Europeo una propuesta para integrar a Canadá como socio asociado, con el objetivo de fortalecer la cooperación en áreas clave como defensa, tecnología y inteligencia artificial. Esta iniciativa ha sido recibida con cierta controversia entre los eurodiputados, algunos de los cuales cuestionan la viabilidad de atraer a los principales desarrolladores de inteligencia artificial al continente.
En respuesta, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con imponer aranceles elevados a la UE y hasta suspender parte del comercio si considera que la propuesta es un acto hostil. En una rueda de prensa en Carolina del Norte, Trump insistió en que la posible integración de Canadá a la UE sería perjudicial para Estados Unidos, lo que refleja una tensión creciente entre Washington y Bruselas.
Aunque la UE insiste en que su propuesta no tiene intenciones hostiles, la reacción de Trump ha generado preocupación en los círculos europeos. La presidenta von der Leyen ha defendido la iniciativa como un paso necesario para mantener la influencia de Europa en la era digital, pero la respuesta estadounidense pone de manifiesto los desafíos geopolíticos que enfrenta la Unión.






























