El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato opositor Flávio Bolsonaro se enfrentaron en un debate televisivo el viernes en Río de Janeiro. Este encuentro marcó la última confrontación directa entre los dos principales candidatos antes del balotaje del domingo. Ambos discutieron temas económicos, seguridad y corrupción, aunque también intercambiaron duras críticas personales.

Según el último sondeo de la empresa Datafolha, publicado el jueves, Lula y Bolsonaro están empatados con el 50 % de los votos válidos. Esta igualdad en las encuestas refleja una competencia muy ajustada. El debate, organizado por la cadena TV Globo, fue más técnico que el anterior, aunque ambos candidatos mantuvieron un tono agresivo.

El balotaje del 25 de octubre representa una elección crucial para Brasil. El país, que representa casi un tercio de la economía latinoamericana, se enfrenta a dos visiones radicalmente opuestas sobre el futuro del país. Lula, del Partido de los Trabajadores, promueve políticas sociales y económicas más progresistas, mientras que Bolsonaro, del Partido Liberal, defiende una agenda más conservadora y de derecha.

La elección del domingo decidirá quién liderará Brasil durante los próximos cuatro años. Con más de 158 millones de electores, el resultado podría tener implicaciones no solo nacionales, sino también regionales. El debate final entre los dos candidatos ha subrayado la polarización política en el país y la importancia de las próximas horas para el futuro del Brasil.