El gobierno brasileño extendió el subsidio al diésel por un mes debido a la crisis en Oriente Medio. La medida, anunciada por el Ejecutivo de Lula da Silva, busca estabilizar los precios internacionales del combustible.

El subsidio, que ya estaba vigente, se prorrogó hasta el 30 de noviembre. La decisión se tomó tras la subida de precios en los mercados internacionales, motivada por la tensión en la región. El gobierno aclaró que la extensión no afectará el equilibrio fiscal.

La medida forma parte de una estrategia para mitigar el impacto de la volatilidad en los precios del diésel. El Ejecutivo destacó que el subsidio se mantiene dentro de los límites del presupuesto público. Esta acción refleja la influencia de los acontecimientos geopolíticos en la política económica brasileña.