El régimen iraní advirtió que está preparado para una posible guerra con Estados Unidos, pero también mostró disposición a dialogar. El jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que Teherán respondió "firme y racional" a Washington, aunque podría lanzar una ofensiva si considera necesario. Esta postura se da en medio de una tensión creciente en el estrecho de Ormuz, donde Estados Unidos atacó objetivos iraníes tras denunciar ataques a sus activos.
Las acciones militares estadounidenses en el estrecho de Ormuz coincidieron con la víspera de las elecciones legislativas en Estados Unidos. La guerra con Irán y el desgaste económico han complicado la agenda del gobierno de Trump, según expertos en relaciones internacionales. La situación ha generado inestabilidad en los mercados, con el precio del petróleo West Texas Intermediate cayendo por debajo de los 100 dólares.
La tensión entre Washington y Teherán ha estado en aumento en los últimos meses, con ataques a instalaciones iraníes y respuestas militares estadounidenses. A pesar de esto, ambas partes han mostrado interés en encontrar una solución diplomática. Irán insiste en que la responsabilidad recae en Estados Unidos para evitar una guerra, mientras que Washington insiste en que puede poner fin a la ofensiva iraní "en cualquier momento".
Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos marcan un momento crucial para la política exterior del país. Un resultado electoral podría cambiar la estrategia de Washington hacia Oriente Próximo, con implicaciones para la región y para el comercio internacional. La situación actual refleja una tensión compleja entre la diplomacia y la militarización, con efectos en la economía global y la seguridad regional.
























