Estudiantes de la Universidad Allameh Tabataba’i en Teherán organizaron una jornada de protesta contra el régimen iraní, denunciando el costo de vida, el hiyab y la teocracia. Durante la manifestación, los estudiantes cantaron frases desafiadoras a la milicia paramilitar Basij, exigiendo libertad y cambios en la política del país. La protesta se enmarca en un contexto de auge de la inflación, que ha generado descontento generalizado entre la población.

La tensión se agrava con la postura de Estados Unidos frente a la propuesta iraní de reabrir el estrecho de Ormuz. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí, afirmó que Teherán está preparado tanto para la diplomacia como para la guerra, señalando la falta de confianza con Washington como obstáculo para las negociaciones. Esta postura refleja la creciente hostilidad entre ambos países.

Aunque la protesta estudiantil no aborda directamente las relaciones internacionales, su contexto socioeconómico se vincula con la inestabilidad política. La oposición al régimen se intensifica, mientras que la tensión entre Irán y Estados Unidos persiste, con amenazas de nuevas acciones militares. La situación sigue siendo delicada, con múltiples factores que influyen en la estabilidad del país.