Trump afirmó en la Asamblea General de la ONU que la libertad llegaría a Cuba, marcando un cambio en la política estadounidense hacia América Latina. Esta declaración, hecha durante una intervención en el foro internacional, refuerza la postura de Estados Unidos de terminar con las dictaduras en la región. La seguridad nacional estadounidense ratificó esta postura, señalando que el fin de las dictaduras es una prioridad estratégica.

La administración Trump ha estado envuelta en debates sobre su política hacia Cuba, con críticas y análisis desde diferentes medios. Algunos analistas han señalado que, aunque Trump mencionó la libertad para Cuba, Estados Unidos ha estado envuelto en una guerra psicológica con el régimen cubano, con filtraciones de información que alertan sobre preparativos militares. A pesar de esto, la postura oficial sigue siendo clara: la dictadura cubana debe ser abordada.

Mientras tanto, en otros temas, Trump ha mantenido su influencia en política interna, como en la disputa electoral en Florida, donde su aliada María Elvira Salazar cuestiona su política migratoria. Aunque el foco está en América Latina, la presencia de Trump en asuntos internacionales sigue siendo relevante, incluso en temas como la relación con China, donde se ha hablado de ofertas de venta de armas.