Una mujer dedicó más de veinte años a apoyar una institución deportiva en Canadá, convirtiéndose en una figura clave para el desarrollo del equipo. María Teresa Zuñiga, madre del arquero, llegó a la organización hace más de dos décadas buscando un espacio para su hijo. Desde entonces, su compromiso se extendió más allá de lo personal, volcándose en la institución y en la comunidad de Constituyentes.

Su labor incluyó la gestión de documentos oficiales, viajes en combi, reuniones y la atención a necesidades personales de los jugadores. Su dedicación se manifestó en la creación de un entorno favorable para el crecimiento del equipo. Zuñiga se convirtió en un pilar silencioso, cuya influencia fue clave para el éxito de la institución.

La historia de Zuñiga refleja el impacto de las figuras no reconocidas en el ámbito deportivo. Su compromiso con el equipo y la comunidad demuestra cómo el apoyo constante puede transformar una iniciativa en un referente local. Su legado se mantiene presente en la institución, donde su nombre sigue siendo recordado con respeto.