El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia el jueves tras el colapso del banco Ueno, que afectó a 2,9 millones de clientes. La crisis financiera desencadenada por la intervención del banco provocó un juicio político en el Congreso. Peña, quien era aliado de Donald Trump, dejó el cargo poco antes de enfrentar el proceso parlamentario. El Banco Central comenzó a organizar la devolución de los ahorros afectados. Su partido apoyó el juicio político, mientras que el Senado podría aceptar su renuncia o rechazarla y destituirlo. La situación ha generado inestabilidad política en el país. La dimisión de Peña marca un punto de inflexión en la política paraguaya. La crisis bancaria ha sacudido al sistema financiero y a la cúpula política del país. La renuncia del presidente se produce en un contexto de desconfianza en la gestión económica. La intervención de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país, ha tenido consecuencias profundas. El Banco Central se encarga ahora de restablecer la confianza en el sistema. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la situación. La renuncia de Peña representa un cambio en la dirección del país. La crisis ha abierto una brecha en el gobierno. La situación podría llevar a nuevas elecciones o a una transición de poder. La comunidad política paraguaya se prepara para los próximos pasos. La crisis bancaria sigue siendo el foco central de la atención.