El partido Likud, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, acusó a partidos árabes de manipular los resultados de las elecciones legislativas israelíes y solicitó una investigación oficial a la policía y al Shin Bet. Esta denuncia surge tras la publicación de informes que señalan posibles intervenciones externas en el proceso electoral, incluyendo la posibilidad de financiación extranjera para movilizar al electorado árabe, según informó el Shin Bet.

El director del Shin Bet, David Zini, comunicó al primer ministro y a dirigentes opositores que la investigación examina posibles fondos provenientes de Qatar y otros países para influir en el voto de la comunidad árabe. Esta investigación se enmarca en un contexto de creciente desconfianza en la integridad del proceso electoral, con acusaciones mutuas entre partidos. Mientras el Likud denuncia la manipulación, líderes opositores acusan a Netanyahu de deslegitimar las elecciones, afirmando que su postura busca minar la legitimidad del proceso democrático.

La situación refleja un clima de tensión política en Israel, donde las elecciones legislativas son vistas como un punto crucial para el futuro del país. Las acusaciones de intervención extranjera y manipulación electoral han generado debates en el parlamento y en la sociedad civil, con llamados a transparencia y a una supervisión más estricta del proceso electoral. La comunidad árabe, por su parte, ha rechazado las acusaciones, destacando su derecho a participar en la política israelí.