El periódico ruso Nóvaya Gazeta anunció su cierre definitivo tras presión del gobierno de Vladimir Putin. La redacción acusó al Estado de haber impuesto censura, bloqueado el medio por todas las vías, confiscado su imprenta y obstaculizado cualquier publicación.
El cierre afecta a uno de los medios más influyentes de Rusia, conocido por su independencia y críticas al régimen. Según fuentes internas, el gobierno habría exigido cambios en la línea editorial y restringido el acceso a información sensible.
Nóvaya Gazeta había sido una voz crítica en el país, publicando reportajes sobre corrupción y abusos de poder. Su cierre marca un punto de inflexión en la libertad de prensa en Rusia. La decisión se produce en un contexto de endurecimiento de la regulación mediática bajo el mandato de Putin.



























