El ex primer ministro de Malasia, Najib Razak, fue liberado bajo arresto domiciliario tras cumplir una condición: pagar una multa de 12 millones de dólares estadounidenses. La decisión fue anunciada por el rey de Malasia, quien concedió el indulto condicional al político de 73 años. La medida permite que Razak permanezca en su residencia hasta el 23 de agosto de 2028, bajo supervisión.
El ex líder, acusado de corrupción en el caso 1MDB, enfrentaba una posible prisión por su participación en el desvío de fondos públicos. La decisión del rey se produce tras años de procesos judiciales y presión política. Aunque el arresto domiciliario limita su libertad, permite que Razak viva en condiciones relativamente normales.
La medida ha generado reacciones en la sociedad malasia, con críticas y apoyos divididos. Algunos consideran que el indulto refleja la influencia de la monarquía en el sistema judicial, mientras otros lo ven como un alivio para un político en situación de riesgo. La decisión no cierra el caso legal de Razak, que sigue abierto.




























