El primer ministro libanés Nawaf Salam solicitó en Washington la colaboración de Estados Unidos para poner en marcha el acuerdo marco firmado con Israel en junio. El pacto prevé la retirada gradual de las tropas israelíes y el desarme de Hezbolá, pero tres meses después, su implementación se ha estancado. Salam pidió un calendario detallado y un sistema de verificación para garantizar su cumplimiento.
Beirut ha recurrido al mediador estadounidense para desbloquear la situación, señalando la necesidad de una acción concreta. La estancada ejecución ha generado preocupación en el gobierno libanés, que busca evitar una escalada en la región. Las conversaciones en Washington buscan establecer un marco claro para la aplicación del acuerdo.
La falta de avances ha generado críticas internas y externas, con llamados a una mayor coordinación entre las partes involucradas. Estados Unidos, como mediador, podría jugar un rol clave en la resolución del impasse. La situación sigue siendo un punto de tensión en la zona, con implicaciones para la estabilidad del Medio Oriente.



























