En Brasil, trece candidatos se postulan para disputar la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El presidente en funciones, Jair Bolsonaro, se presenta como candidato oficial del Partido Liberal. Entre los contendientes se encuentra el hijo del ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Luis Inácio Lula da Silva Jr. Quien fue encarcelado en 2017 por corrupción. También participan gobernadores de distintas regiones, un rapero conocido como Lucas Lopes y un veterinario, Paulo César, quien se postula como candidato independiente.

La elección se realizará el 2 de octubre, con una segunda ronda programada para el 30 de octubre si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta. La participación de figuras no tradicionales, como el rapero y el veterinario, refleja la diversidad de postulantes en un contexto de polarización política. La elección será una de las más importantes del país en décadas, con un escenario marcado por la incertidumbre sobre el futuro del país.

Este proceso electoral se desarrolla en un contexto de crisis económica y social, con un crecimiento del PIB en 2023 del 1,1% y una inflación acumulada del 12,5% al cierre del año. La campaña electoral se caracterizará por debates intensos sobre temas como seguridad, educación y políticas públicas. La elección presidencial marcará un nuevo capítulo en la historia política brasileña, con un amplio espectro de opciones para los ciudadanos.