Flávio Bolsonaro, hijo del presidente brasileño Jair Bolsonaro, ejerció su derecho al voto en Río de Janeiro durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En una escuela municipal del barrio de Vila Isabel, acompañado de su esposa Fernanda, expresó su deseo de "poner fin a la era del atraso" y "devolver a los brasileños el derecho a soñar". Su participación se enmarca en un contexto de polarización política, donde el país elige entre Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente acusado de corrupción, y Flávio Bolsonaro, líder de la derecha.

Los primeros resultados de las urnas muestran una distribución geográfica de los votos. Lula da Silva lidera en Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, China y Singapur, mientras que Flávio Bolsonaro se impone en Japón y Filipinas. En Tailandia, también registra una fuerte presencia. Estos datos, aún no oficiales, reflejan una fragmentación electoral que podría llevar a una segunda vuelta. Más de un millón de brasileños votaron en el extranjero, un número que ha crecido en las últimas elecciones gracias al sistema de votación electrónica implementado hace tres décadas.

La elección, marcada por un clima de tensión, enfrenta a dos figuras con visiones políticas opuestas. Lula, encabezando la lista del Partido de los Trabajadores, representa una continuidad con la izquierda, mientras que Flávio Bolsonaro, líder del Partido Social Liberal, promueve una agenda conservadora. La decisión del voto en el extranjero, especialmente en Asia y Oceanía, ha sido clave para definir el balance electoral. Aunque los resultados oficiales no están disponibles, los primeros boletines sugieren una competencia muy reñida, con posibilidades de una segunda ronda entre ambos candidatos.