El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu instó a la población a acudir a las urnas en masa durante las elecciones parlamentarias del 27 de octubre, advirtiendo sobre movilizaciones opositoras que, según él, intentan "robarle" la victoria. En declaraciones públicas, Netanyahu señaló que ciertos grupos políticos, incluyendo al partido árabe Ra’am, están involucrados en actividades sospechosas, como sobornos a votantes, lo que según él pone en peligro la integridad del proceso electoral.

Las elecciones, que se celebran en un contexto de tensión internacional tras los ataques de Hamás en octubre de 2023, son consideradas una prueba clave para el futuro político de Netanyahu. La Comisión Electoral Central habilitó 12.018 centros de votación en todo el país, incluyendo asentamientos en Cisjordania ocupada, para garantizar la participación de más de 7,3 millones de electores.

El principal rival de Netanyahu en estas elecciones es Gadi Eisenkot, exjefe del Ejército israelí, quien representa una alternativa más moderada y menos populista. Aunque las encuestas muestran una competencia ajustada, la elección de Netanyahu como líder del Likud sigue siendo una de las principales incógnitas. La formación de una coalición de gobierno y la continuidad de su política de seguridad serán los temas más discutidos en los días siguientes a las elecciones.