Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, iniciaron su visita a Ceuta el viernes, en un contexto de tensión con Marruecos y una crisis migratoria aún no resuelta. La visita se produce dos meses y medio después de la entrada masiva de unos 70.000 migrantes, que generó una crisis política y social. La ciudad autónoma sigue en alerta, con manifestaciones y protestas contra el Gobierno.
El Gobierno español no ha explicado públicamente por qué ocultó la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta durante más de dos meses. Fuentes indican que el monarca fue informado de estos sucesos en julio, pero no se ha especificado cuándo ni quién lo comunicó. La entrada de las fragatas marroquíes coincidió con la afluencia de migrantes, lo que ha generado especulaciones sobre la relación entre ambos episodios.
La visita real se ha visto afectada por la polarización en la ciudad. Durante la jornada, se registraron gritos de “yo soy español” y muestras de afecto a la Corona, junto a protestas contra el Gobierno. Almeida, diputado del PP, criticó a los ultras de ambos bandos y exigió al Ejecutivo levantar una acampada ilegal en la zona. La situación sigue siendo delicada, con el Gobierno buscando equilibrar la seguridad y la gestión migratoria.
La crisis migratoria en Ceuta ha sido un tema central en las últimas semanas, con el Gobierno enfrentando críticas por su manejo de la situación. La visita de los reyes se enmarca en un contexto electoral, donde el tema de la seguridad fronteriza y la relación con Marruecos son puntos clave. La tensión diplomática persiste, mientras el país intenta estabilizar la situación en la región.




























