El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky denunció un ataque russo contra un centro de ayuda humanitaria en la región de Zaporiyia, que dejó al menos 26 civiles muertos. Según informes, el bombardeo ocurrió en una escuela utilizada como punto de distribución de ayuda, donde los residentes recogían suministros cada semana. Zelensky calificó el ataque como un "ataque terrorista" y afirmó que Moscú atacó deliberadamente el lugar.

El incidente sucedió días después de la tregua en Oleshky, que se había prolongado durante semanas. La Ucrania sostiene que el ataque fue intencional y que las bombas cayeron sobre un refugio, causando daños graves. En un comunicado, Zelensky destacó que el ataque frustró las esperanzas de progreso hacia la paz y llamó a una nueva ronda de negociaciones.

Estos ataques se producen en un contexto de tensión creciente entre Ucrania y Rusia, con ambos países intercambiando ataques informáticos contra sus sistemas de alerta. La Ucrania también ha anunciado planes de nuevos ataques contra la infraestructura energética y logística durante las elecciones legislativas en Estados Unidos. Mientras tanto, Estados Unidos ha prometido una nueva ronda de conversaciones entre ambas partes, buscando un camino hacia una solución pacífica.