Estados Unidos anunció el martes una nueva prohibición de importaciones canadienses por valor de casi 1.000 millones de dólares, incluyendo bebidas alcohólicas y productos lácteos. Esta medida, que entra en vigor de inmediato, refleja el deterioro de las relaciones comerciales entre ambos países. La decisión fue tomada por el gobierno estadounidense, que ha estado mostrando una postura más dura hacia Canadá en los últimos meses.

La prohibición afecta una amplia gama de productos canadienses, lo que podría tener un impacto significativo en el comercio bilateral. Según fuentes oficiales, la medida se basa en preocupaciones sobre la competitividad y la protección de los mercados nacionales. Aunque no se han anunciado sanciones adicionales, la tensión entre los dos países sigue en aumento.

La medida ha sido recibida con descontento en Canadá, donde se teme que afecte a las industrias agrícola y de bebidas. Mientras tanto, Estados Unidos ha insistido en que su política comercial debe priorizar la seguridad nacional y la estabilidad económica. La situación sigue siendo un tema de debate en ambos países.