Brasil se prepara para decidir este domingo entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta electoral muy reñida. Más de 156 millones de ciudadanos están llamados a elegir entre la continuidad del gobierno actual y el retorno del bolsonarismo al poder. Ambos candidatos llegan a la votación con una diferencia mínima, según las últimas encuestas, que sugieren un empate técnico.
Lula, ex presidente y líder del Partido de los Trabajadores, ha mantenido una ventaja marginal en los sondeos, aunque el margen se ha reducido en las últimas semanas. Por su parte, Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, ha ganado terreno con su campaña enfocada en la seguridad y la lucha contra la corrupción. La disputa se ha caracterizado por una polarización intensa, con acusaciones mutuas de corrupción y desinformación.
La elección se lleva a cabo en un contexto de división nacional, con el país dividido entre apoyos al proyecto de Lula y a la línea política de Bolsonaro. El ganador heredará un país con desafíos económicos significativos y un Congreso más conservador. La votación se realizará en todo el territorio brasileño, con recuentos inmediatos en algunas regiones, como Nueva Zelanda, donde Lula obtuvo el 80,54% de los votos.
Este resultado no permite prever el desenlace final en el conjunto del país, pero la tensión electoral ha sido alta, con movilizaciones y campañas intensas en ambos lados. La elección representa un momento crucial para Brasil, con implicaciones profundas en su política y su futuro.






















