El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia este jueves, poco antes de que el Congreso iniciara un juicio político contra él por el colapso del Banco Ueno. La decisión se produjo en medio de una crisis financiera que ha sacudido al país, tras la intervención del banco por incumplimiento de obligaciones. El Banco Central paraguayo suspendió a Ueno, lo que generó una devaluación del 8% del peso paraguayo y un aumento del riesgo país.
La oposición exigió la destitución del mandatario, acusándolo de negligencia en la gestión económica. Peña, quien había sido aliado del presidente estadounidense Donald Trump, renunció antes de que los diputados aprobaran el trámite para su enjuiciamiento. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el inicio del juicio político, acusando al exmandatario de "mal desempeño de funciones".
La renuncia de Peña abre un escenario incierto. Si el Senado acepta su dimisión, podría acceder a una banca de senador vitalicio, lo que le otorgaría protección legal. Sin embargo, si los legisladores rechazan la renuncia y concretan su destitución, el expresidente perdería esa protección. La crisis política se intensificó tras la intervención del Banco Ueno, que ha generado inestabilidad en el sistema financiero paraguayo.
El caso de Peña refleja la tensión entre la gestión gubernamental y la oposición, agravada por la crisis económica. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo del juicio político, que podría marcar un cambio en la política paraguaya.













