Lula da Silva ha ganado las elecciones presidenciales brasileñas en la segunda vuelta, obteniendo el 51,78% de los votos frente al 48,22% del candidato de derecha Flávio Bolsonaro. La victoria de Lula, ex-presidente del Partido de los Trabajadores (PT), se produce tras una remontada histórica que ha dejado sorprendidos a analistas y observadores. Bolsonaro, hijo del ex-presidente Jair Bolsonaro, ha anunciado su intención de impugnar los resultados y cuestionar la validez de la elección, acusando a las autoridades de haber extendido el horario de votación y de haber cometido irregularidades.
Las principales instituciones brasileñas, incluida la elección de la Corte Electoral, han confirmado los resultados, reconociendo la victoria de Lula. A pesar de ello, Bolsonaro ha expresado su descontento, señalando que su candidatura había sido preferida por muchos inversionistas. La victoria de Lula ha generado reacciones internacionales, con la Unión Europea felicitando su triunfo y reafirmando su alianza estratégica con Brasil.
La elección ha tenido un impacto significativo en los mercados financieros, con caídas en las acciones de empresas como Telefónica y Santander en la bolsa española. En Uruguay, el presidente Orsi ha celebrado la victoria de Lula, destacando que aleja un escenario incómodo para su país. En Argentina, el gobernador Kicillof ha felicitado a Lula, destacando su defensa de la soberanía nacional. La noche electoral ha sido celebrada por miles de brasileños, que han visto en la victoria de Lula una esperanza de cambio.



















